Me tomo la libertad, sin pedirle permiso a la interesada, de presentarles a una cubanita más, llamada Ellie Camille, nieta de Ade, de Mi Librería.
Lo hago porque en estos días, la conexión la tiene bastante difícil y porque se que a nuestros blogueros de belleza incontestable, les encantará tener la primicia y ver unas fotos de la futura bloguera, si es que para entonces todavía existen los blogs…
En estos días les pongo un par de páginas del libro para que me den su opinión y me hagan críticas constructivas, aún o lo termino, voy por la 111, creo, pero así van los elefantes, lentos, pero aplastantes y llegan adonde sea.
Sé que he faltado del blog de una manera imperdonable y aún más, que he faltado de los blogs de ustedes,mis amigos blogueros de belleza incontestable, pero es que, por primera vez en mi vida, estoy intentando escribir seriamente una novela que narrará en dos historias paralelas, todo el proceso de salir de Cuba hasta llegar a Houston y a su vez la vida en Houston, será mitad experiencias personales mitad ficción, con un poco de sentido del humor que encuentro tan útil para vivir, sólo ando por la página 52, apenas nada, pero ahí vamos, poquito a poco.
Y como escribir sobre la vida en la Habana hace que la tenga presente constantemente, no pude evitar recordar esta bellísima canción dedicada a ella, del autor cubano Carlos Varela, que le canta con dulzura, pena y nostalgia a esa vieja linda de La Habana.
Hoy les quiero traer un canto épico, una pieza musical que dura un poco más de 9 minutos, cantada por Lucecita Benítez, de Puerto Rico. Hace ya alrededor de 30 años que oí por primera vez esta composición, en Cuba y a pesar de todos los años pasados, los inevitables cambios y la evolución personal, me sigue pareciendo una de las piezas musicales más bellas jamás escritas, una de las más conmovedoras.
Este canto está basado en un poema de Juan Antonio Corretjer, nacido en Puerto Rico en 1908 y que se caracterizó por su poesía nacionalista y de protesta. De su poema en 8 partes “Alabanza en la Torre de Ciales” Roy Brown musicalizó una quinta parte : “Oubao Moin” (Isla de Sangre), su interpretación la pueden ver aquí.
Lucecita Benítez es, a mi entender, una de las mejores voces femeninas de habla hispana y ha cantado todo tipo de géneros populares, baladas, boleros. Su poderosa voz es de las que llegan al alma (No se la pierdan interpretando el tango “Uno“).
De la suma de esos tres talentos nació esta pieza musical que todavía hoy y cada vez que la oigo, me estremece , me pone los pelos de punta y me deja sin habla:
“Oubao Moin”
Mi alabanza para Puerto Rico,Juan Antonio Corretjer, Roy Brown y la bellísima voz de Lucecita Benítez.
Dicen que cuando la gente está ahí, a un milisegundo de colgar el paraguas, guindar el piojo o en otras palabras, morirse, se acuerdan así, de pronto, de los momentos más importantes de su vida, yo no sé si eso es verdad y no voy a morirme ahora para comprobarlo porque después no les puedo ni decir si era verdad o no, el caso es que, ahora que cumplí 50 añitos, traté de hacer un breve repaso de mi vida, tarea que abandoné a los 5 segundos porque no voy a malgastar el tiempo que me quede de vida recordando, sino viviendo.
El caso es que me dí cuenta de la importancia y trascendencia de algunos de mis recuerdos, de la selectividad con la que los he ido acumulando, del criterio elitista conque los almaceno, de la relevancia, en fin, de mis recuerdos. Y para muestra, un botón:
Tengo el recuerdo imborrable del momento, allá en los años 70, en que mi ex-vecina, una señora mayor, solterona, me llamó a su reja mientras yo pasaba por delante y me dijo en un susurro y con cara de angustia:
- No puedo seguir viviendo así.
Le dije: Pero..¿qué le pasa?
Y me contestó:
- Me pica el pipi.
Como ven, acumulo recuerdos importantes sin parar.
Hoy, leyendo el post de Mi Librería, sobre la biblioteca afectiva me conmoví, pensando en todos aquellos libros o partes de libros que fuimos una vez y seguimos siendo. Y esta noche, así, casualmente, me pongo a tararear, mientras hacía otra cosa, una canción y esa canción, que ha sido parte de mi tarareo, por decirlo así, toda mi vida, es la bellísima “La Malagueña” del Trío Los Panchos,de México, la tierra de Ale. En Cuba, de los años 40 hasta digamos los 70 y pico, se oía mucho la música mexicana, sobre todo a través de las películas viejas que reponían en la televisión, a falta de otra cosa, de ahí que mi generación conozca como conoce, canciones que habían sido éxitos dos décadas atrás.
Ahora, que aquí en E.E.U.U. veo a tanto mejicano oyendo y bailando la musiquita duranguense, me entra nostalgia de aquellas canciones gloriosas, con increíbles notas sostenidas, que han permanecido en mi corazón a través de años y años de vida, por su belleza exquisita, por su amor delicado, por frases tan hermosas como:
”Eres linda y hechicera ,como el candor de una rosa”.
Porque así siempre he sentido el amor, lindo y hechicero, mágico más allá de lo explicable, hermoso e ingenuo, como el candor de una rosa:
Por cierto, en este video, dedica la canción, el que la puso, a Sarita Montiel.
Esta mañana me desperté bruscamente a las 6 con esta frase en la cabeza:
-El inspector de policía Buscarez llegó a la ciudad y la gente dice: ¿ Qué busca Buscarez por estos lares?
Sí.
Así mismo.
Tal como lo leyó.
Pero, ¿qué clase de porquería mental es ésta? Volví a la cama con la autoestima literaria por el piso, porque, para ser sinceros, es una de las frases mas idiotas que se puedan concebir.
Y lo pongo aquí para que mis amigos, aquellos que me celebran lo bonito que escribo, se desengañen: tengo el cerebro perdido. Se estropeó. Se me fundió en la madrugada.
Y ahora ando perdida, sin cerebro, posiblemente en busca de Buscarez… en fin… qué deprimente.