Nunca fui Primera Dama.

nunca fui primera damaTerminé de leer “Nunca fuí Primera Dama”, de Wendy Guerra. Dice la contraportada de la autora cubana:

Aúna autobiografía y ficción en una novela deslumbrante, emotiva, que rebosa libertad, ironía, sentido del humor y ternura.

El libro trata en esencia de como se entralazan  las vidas de tres mujeres de generaciones diferentes, una de ellas todo un símbolo de la Cuba revolucionaria: Celia Sanchez Manduley  , quién se hace cargo , en cierta forma ,de Albis Torres al principio de la Revolución, porque los padres de éste interesante personaje habían abandonado el país huyendo de Castro y sus reformas, mientras que ella y su hermana, imbuídas de ideas revolucionarias en plena adolescencia, prefirieron quedarse. Albis Torres entra entonces en cierta forma en la cúpula del poder en Cuba y conoce a los más altos miembros de la dirigencia, su talento para pintar y escribir hace que la dirijan a tener un programa de radio desde el que se hizo muy conocida y se casa al tiempo con el que sería un famosísimo director de cine en Cuba y tienen a Nadia Guerra. Pero Albis, cuando la niña era aún muy pequeñita, abandona el país y deja al padre a cargo de la crianza de la niña.

Nadia es el hilo conductor del libro, al comienzo es expulsada del programa de radio que conducía de madrugada, siguiendo la huellas de su madre y es  la que, viéndose libre,  en su afán de encontrarse a sí misma y de encontrar a su madre, desaparecida en el mundo, sin noticias de ella desde que la dejó, viaja a muchos lugares recopilando información sobre el pasado de su madre y va tratando de conocerla entrevistándose con personas que puedan decirle algo sobre ella o su paradero.

La narración salta entre algunos capítulos en los que ella habla como si estuviera en un programa de radio, otros que son cartas que le escriben, el ritmo es un poco extraño e inusual debido a éso, pero se lee rápidamente. Tiene momentos de humor muy buenos y otros en que la prosa se deja querer de ésta manera:

Palabra de esquimal.

Por tí dejaré la nieve y esquiaré en la arena, no escribiré grafitis sobre el hielo, tendré acento de occidente y ropas de verano, mis dientes no ablandarán otra piel que la tuya, mi olor se diluye en tu lavanda limpia; así como el esturión pierde el caviar perderé mi nombre, olvidaré el rito del iglú, la mujer y la presa, miraré el deshielo como agua de mi sexo, no regalaré al extraño lo que es tuyo al final de la noche, quedaré en tu cama toreando al fuego, borraré de mi boca el cebo y el pescado, dejaré en libertad los perros del trineo, intentaré olvidar el exilio del hielo, invernaremos juntos mientras duela el invierno.

Aunque no es una lectura común, y no siempre alcanza un ritmo atrayente, la calidad de la prosa maravilla y el sentido del humor relaja, es un libro triste, en esencia y pasan cosas sorprendentes al final, lo que no está nada mal para el lector.

 

 

 

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